
La responsabilidad social corporativa es más que integridad y cumplimiento. Es también cuál debe ser la contribución que deben aportar las empresas a las sociedades. Es crear valor para los clientes, proveedores, empleados, comunidades locales y accionistas. Es el compromiso de cumplir con altos estándares de conducta legal, ética y de responsabilidad social y medioambiental. Son iniciativas voluntarias que van más allá de las leyes y acuerdos sociales, aunque en la actualidad esta definición no es tan sencilla ya que cada vez estamos más en una economía mundializada.
El mundo es un negocio. Decimos que las empresas “crecen adelgazando”, ya que muchas de las actividades que realizaban las descentraliza. Es un proceso de externalización que puede llegar al extremo de que la empresa se limite a ser un mero gabinete de diseño, establecido en cualquier parte del mundo con una sede central donde se establece la actividad financiera.
El desastre de Bophal fue el paso del desastre a la impunidad. Se liberaron 35 toneladas de gases tóxicos y murieron más de 7000 personas. Más de 15000 personas han muerto posteriormente por la misma causa. Tuvo lugar un envenenamiento masivo que hoy la tierra no ha sido capaz de recuperarse del todo. Más de 100000 personas siguen sufriendo secuelas físicas. Lo peor de todo es que nadie ha sido condenador por esos hechos. Simplemente la empresa pagó compensaciones simbólicas, claramente insuficientes.
Existe una irresponsabilidad jurídica, esta es la gran paradoja del sistema actual. Con la crisis que estamos pasando habrá mucho cambio. Pero si no resolvemos el problema fundamental, habrá una nueva crisis. Vemos el capitalismo como algo relacionado con la economía y no con la ética, aquí está el problema. El escándalo se provoca al ver separado los conceptos de negocio y ética. Las empresas deben internalizar valores éticos, de manera que eviten hacer daño a la gente mediando diversas acciones. Debemos ayudar a las personas y mejorar sus vidas sin recibir nada a cambio. Estos esfuerzos filantrópicos deben ser realizados por parte de todos los individuos.
Los clientes compramos lo “bueno, bonito y barato”, pero no lo bueno y responsable. Los consumidores no estamos bien informados por lo que siempre decidimos por el precio o calidad, y no por cómo se ha podido producir el producto.
Pienso que ya es hora de contribuir con un mundo más justo.
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